Desigualdad

Que no todo sea igual, que haya diferencias, es una ventaja. Hay opciones, posibilidad de elegir.

El problema con la desigualdad surge cuando no se busca, cuando se nos impone por decisiones que otros toman sin consultarnos y que nos afectan directamente. Lamentablemente vivimos en un mundo cada día más desigual, donde algunos tienen mucho y otros cada vez menos, por no decir nada.

Este no es el mundo que quiero para mi y para mi gente, pero para cambiarlo tenemos que levantarnos, gritar “basta” y empezar a ser nosotros quienes tomamos las decisiones que nos tengan que afectar. No podemos seguir esperando que quienes convirtieron el mundo en lo que es, lo arreglen.

Volvamos a hacer que lo desigual sea algo voluntario. De nosotros depende.

Image

Anuncios

Tabla de salvación

Hay momentos en que cuesta mantenerse a flote. Todo a nuestro alrededor se derrumba con mayor o menor velocidad y es difícil no dejarse arrastrar. Sin embargo dejarse caer no es la solución. Nunca lo es.

Un vistazo rápido a nuestro alrededor nos hará descubrir algo a lo que agarrarnos. Seguro nos permitirá encontrar esa tabla que nos salve de hundirnos. Esa tabla a la que aferrarnos.

No importa que la tabla no sea lisa. No importa que tenga aristas. Esa tabla nos permitirá seguir a flote hasta que pase la tormenta.

Image

Callejeando por Madrid

Madrid, como cualquier gran ciudad, te sorprende con algo nuevo cada vez que vas. No importa cuanto la visites, siempre se guarda alguna sorpresa.

Hacía tiempo que no me acercaba a la capital del reino y hace unos días no sólo tuve tiempo de ver a amigos (no tantos como me habría gustado) sino también de callejear y tomar algunas fotos.

El Palacio Real imponente y majestuoso, como corresponde. Desafiando al tiempo y a los cientos de personas que diariamente se acercan a contemplarlo:

Image

La Plaza de Oriente un lugar en el que relajarse o pasear ante la atenta mirada de la historia convertida en estatuas de antiguos reyes:

ImageImageMás adelante un artista callejero dibuja a los turistas con trajes típicos. No necesitan ponérselos, sólo colocarse tras ellos. No importa que sea Madrid y no Sevilla, el traje de flamenca y el de torero no podían faltar:

Image

Y, curiosamente, esa ciudad bulliciosa y llena de gente también a ratos se paraliza y uno puede encontrarse terrazas que recuerdan las conversaciones del día anterior y que anhelan las del día que empieza:

Image

Bocas

Había muchas bocas, todas abiertas y con mucho que decir, pero de ellas no salía ningún sonido. Era como si alguien las cerrase desde dentro, con una mano invisible pero eficaz.

¿Qué tenían que decir aquellas bocas? ¿Por qué era tan importante que lo callaran?

Image

11-M

Por razones que no vienen al caso, esta mañana tuve que tomar un tren. Apenas me senté en mi lugar recordé qué día era, 11 de marzo. Inmediatamente vino a mi mente otro 11-M, el de 2004. Un 11-M en el que doscientas personas perdieron la vida sólo por ir en un tren, como hacíamos hoy mis compañeros de viaje y yo. Me pregunté cuántos estarían recordando ese momento también.

Aquella mañana de 2004, apenas pasaban unos minutos de las 7:30 a.m. y los trenes iban llenos de personas que comenzaban su día. Unos camino al trabajo, otros a estudiar, otros a alguna cita importante, da igual. Era un día normal, como tantos otros, haciendo el mismo trayecto. Y de repente todo se acabó. La barbarie y la sinrazón, camufladas bajo una religión (cómo no) habían decidido jugar a ser dios y poner punto y final a sus vidas y a sus ilusiones sobre las vías de Atocha, de El Pozo y de Santa Eugenia.

Saltaron las alarmas, los medios comenzaron a dar las noticias que, a medida que había más datos, eran más terribles que un minuto antes. Comenzaron los nervios, las llamadas de teléfono para confirmar que los familiares y amigos estaban bien. Después de unos minutos de angustia, te calmabas porque tu gente estaba bien y a salvo.

Pero había 200 muertos. Gente a la que no conocías, a la que no habías visto en tu vida, pero con la que te identificabas y por la que llorabas como si fueran tuyos. Y es que eran tuyos. Eran tu gente y nadie tenía derecho a hacerles aquello. Nadie tenía derecho a matarlos ni a ensuciar su muerte con mentiras y conspiraciones absurdas.

Eran nuestra gente y, de algún modo, todos íbamos en aquellos trenes.

Hoy, 9 años más tarde, este es mi pequeño homenaje a todos ellos, porque mientras les sigamos recordando no se habrán ido para siempre.

Image

Es día 9

Ayer, 8 de marzo, se conmemoraba el Día Internacional de la Mujer. Fueron muchas las muestras de apoyo y solidaridad que recibimos por el hecho de pertenecer al sexo femenino, como si se tratase de una opción personal nacer mujer.
Han pasado unas horas, ya es día 9 y sólo hace falta mirar a nuestro alrededor para ver que nada ha cambiado, salvo que nuestros perfiles en las redes sociales ya no tienen felicitaciones y halagos (a menos que sea nuestro cumpleaños).

Es día 9 y seguimos estando discriminadas para acceder a un puesto de trabajo por haber nacido mujeres.

Es día 9 y seguimos cobrando menos que nuestros compañeros varones aunque hagamos el mismo trabajo, si no es que más.

Es día 9 y siguen muriendo mujeres a manos de sus parejas.

Es día 9 y seguimos teniendo que soportar que, por llevar una minifalda o un escote, algún cretino se crea con derecho sobre nosotras.

Es día 9 y alguna niña será entregada en matrimonio a un hombre al que ni siquiera conoce.

Es día 9 y a muchas niñas se les negará el derecho a una educación.

Es día 9 y muchas mujeres se ven obligadas a cubrirse por completo para no “molestar” a los hombres.

Es día 9 y muchas mujeres serán insultadas y ofendidas por atreverse a vivir libremente su sexualidad.

Es día 9 y muchas mujeres serán maltratadas.

Es día 9 y muchos de los que ayer dejaban bonitos mensajes hoy han desaparecido.

Es día 9 y será día 10 y 11 y …

La cárcel

Sin duda la palabra que mejor define la falta de libertad, la imposibilidad de vivir una vida plena. Una palabra que evoca lugares fríos, duros, donde la vida vale poco.

¿Son necesarias? Probablemente sí.

¿Son útiles? La mayor parte de las veces no.

Sin embargo, en ocasiones, gracias al trabajo de gente que cree que hay presos que sí se pueden reinsertar y de presos que quieren hacerlo, surgen iniciativas como la UTE del Centro Penitenciario de Villabona, condenada al cierre por un gobierno al que la gente no le importa, estén en la calle o en la cárcel.

Uno de los muchos internos que se benefició de ese servicio y que, gracias a él, ahora está en la calle ha iniciado una recogida de firmas para que esa unidad no se cierre.

Las fotos son de la antigua cárcel de Carabanchel en Madrid, tomadas pocos días antes de que la derribaran. Si esos muros pudiesen hablar serían innumerables las historias que contarían.

Image

Image