Sor Juana Inés de la Cruz

Hace un mes, paseando por Madrid en el comienzo de mis vacaciones, me encontré con el monumento a Sor Juana Inés de la Cruz. Una escultura, réplica de la que existe en México DF, que fue un regalo del pueblo Mexicano al pueblo de Madrid otorgado en Octubre de 1981.

Considerada una de las grandes figuras de la literatura mexicana, prefiero quedarme con su faceta como feminista adelantada a su tiempo. Una mujer que ingresó al convento porque, como ella misma dijo, “para la total negación que tenía al matrimonio era lo más decente que podía elegir en materia de la seguridad de mi salvación”.

Junto con la foto, os dejo un poema que refuerza esa visión feminista que ella tenía del mundo. De su mundo, en la segunda mitad del siglo XVII. Un poema que me hace pensar en lo poco que han cambiado algunas cosas en más de tres siglos y me da fuerzas para seguir luchando por nosotras, las mujeres, por nuestros derechos y libertades.
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Hombres necios que acusáis

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Por ellas

Por todas las mujeres asesinadas en lo que va de año, por aquellas que sobreviven día a día con el temor de ser la próxima, por todas las que a diario sufren golpes, insultos, vejaciones.

Por todas las que son víctimas de un maltratador, que las ningunea, las menosprecia, les va minando poco a poco la voluntad y la autoestima, hasta el punto de “desaparecerlas” como personas, aunque no les haya puesto la mano encima.

Por aquellas que se sienten halagadas porque las celan y las controlan, sin darse cuenta que eso también es maltrato.

Por todas aquellas a las que se prohíbe estudiar, mostrar su rostro, pensar.

Por las que son obligadas a casarse con hombres a los que ni conocen.

Por esas niñas a las que se roba la infancia.

Por todas las mujeres que carecen de la libertad de ser, pensar, sentir…

Por todas ellas sigamos luchando, todos los días, no sólo el 25 de noviembre.